Factores de riesgo y frecuencia de rerrupturas del ligamento cruzado anterior en adultos.

El ligamento cruzado anterior (LCA) participa en la regulación de la cinemática articular de la rodilla, por lo que su ruptura debe repararse lo antes posible. El tratamiento quirúrgico está encaminado a la sustitución del LCA roto por un injerto que lo reemplazará tanto anatómica como biomecánicamente.


Los ligamentos cruzados forman parte de la regulación cinemática articular de la rodilla, por lo que es indispensable comprender su complejidad anatómica, fisiológica y biomecánica para efectuar reconstrucciones exitosas cuando se presenta una ruptura.

El LCA tiene una vascularidad que va se empobreciendo de proximal a distal; esto explica por qué la atrofia se produce con gran velocidad al romperse en su inserción femoral; por ello es necesario repararlo lo más rápidamente posible. Esta reconstrucción puede ser total o parcial utilizando injertos de diferentes tipos.

Los fracasos a largo plazo de la reparación representan entre 5 y 25%; hay reaparición de la inestabilidad entre 0.7 y 8.0%. La etiología de los fracasos puede clasificarse por sus causas: a) técnicas, b) traumáticas y c) biológicas.

La rerruptura de un LCA previamente reparado es un evento muy lamentable para el paciente y el cirujano; la frecuencia de este problema es variable. En una revisión sistemática hecha por Crawford con seguimiento a 10 años, la ruptura del injerto se presentó en 6.2% (173 de 2,782), con fallas clínicas de 10.3% (158 de 1,532), con una falla acumulada de la plastía del LCA de 11.9% (3.2- 27%).


Velázquez-Rueda ML,* Martínez-Ávila JP,* Pérez-Serna AG,** Gómez-García F*** Hospital Ángeles Mocel

FUENTE: http://www.medigraphic.com/pdfs/ortope/or-2016/or162d.pdf

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